En 2023, más de la mitad del consumo eléctrico de Belice, alrededor del 55 %, se cubrió con generación baja en carbono. La energía hidroeléctrica aportó casi un tercio del total, los biocombustibles cerca del 21 % y la solar apenas el 1 %. Las importaciones netas cubrieron otro 38 %, mientras que los combustibles fósiles representaron aproximadamente el 7 %. Por tanto, la generación nacional fue principalmente limpia, aunque las importaciones tuvieron un peso considerable: los datos no permiten determinar qué parte de esa electricidad importada fue baja en carbono.
¿Está creciendo la electricidad en Belice?
El consumo eléctrico por habitante de Belice no ha recuperado su máximo histórico. En 2023 fue de unos 1.780 kWh por persona, frente a unos 2.330 kWh en 2019: una caída de 557 kWh, equivalente a aproximadamente el 24 %. La generación eléctrica baja en carbono por habitante también quedó por debajo de su récord de 2019: pasó de unos 1.170 a 970 kWh, una disminución de 193 kWh, o alrededor del 17 %. Estos resultados son preocupantes ante la necesidad de contar con más electricidad limpia para la electrificación y las nuevas demandas digitales, aunque comparar ambos años no permite establecer la evolución de cada año intermedio.
Sugerencias
Para aumentar su generación eléctrica baja en carbono, Belice debería dar prioridad a la expansión solar, tanto en tejados como en instalaciones de mayor tamaño, acompañada de almacenamiento y mejoras de la red. El Salvador, donde la solar aporta el 17 % de la electricidad, ofrece una referencia centroamericana especialmente pertinente; Chile alcanza el 24 % y el estado estadounidense de Hawái, el 23 %. También conviene evaluar la generación eólica según los recursos locales, aprendiendo de Costa Rica, con un 13 %, y Uruguay, con un tercio de su electricidad procedente del viento. Además, Belice debería considerar opciones de generación nuclear y cooperación regional para incorporar esta fuente limpia: Francia obtiene alrededor de dos tercios de su electricidad de la nuclear, y el estado estadounidense de Carolina del Sur, más de la mitad. Estas experiencias muestran distintas vías para ampliar el suministro limpio y reducir el uso de combustibles fósiles, responsables de emisiones que contribuyen al cambio climático y a la contaminación del aire.
Historia
La historia disponible muestra un crecimiento de la electricidad baja en carbono por etapas. Durante los años 2000, la generación hidroeléctrica aumentó en 0,1 TWh tanto en 2000 como en 2006, mientras que en 2003 y 2008 no registró cambios según los datos. A comienzos de la década de 2010 hubo nuevos avances: en 2010, la hidroeléctrica y los biocombustibles aumentaron cada uno en 0,1 TWh; en 2012, los biocombustibles sumaron otros 0,1 TWh. En 2013, la hidroeléctrica creció 0,1 TWh, pero los biocombustibles disminuyeron en esa misma cantidad. Después predominaron los cambios nulos en los años y fuentes registrados, lo que señala una preocupante falta de expansión. Finalmente, la generación hidroeléctrica cayó 0,1 TWh en 2021 y recuperó esa cantidad en 2022: una recuperación positiva, pero no un crecimiento adicional respecto al nivel previo a la caída.













