En 2023, el consumo de electricidad en Vanuatu fue de unos 250 kWh por persona, frente al promedio mundial de 3794 kWh: apenas un 7 % de esa referencia, o unas quince veces menos. La generación de electricidad baja en carbono alcanzó los 62 kWh por persona, aproximadamente una cuarta parte del consumo total. Los datos no detallan qué fuentes cubren los restantes tres cuartos, por lo que no permiten atribuirlos íntegramente a combustibles fósiles ni distinguir entre petróleo, gas u otras fuentes. Una disponibilidad eléctrica tan baja puede limitar la refrigeración de alimentos y medicamentos, los servicios sanitarios, la educación, la actividad empresarial y la digitalización.
¿Está creciendo la electricidad en Vanuatu?
Vanuatu no está superando sus máximos históricos de electricidad. El consumo de 2023 quedó unos 59 kWh por persona por debajo del récord de 2019, de aproximadamente 308 kWh, una reducción cercana al 19 %. La generación baja en carbono también retrocedió: sus 62 kWh por persona fueron unos 40 kWh inferiores al máximo de 2019, de aproximadamente 103 kWh, una caída cercana al 40 %. Este retroceso resulta preocupante: hace falta recuperar y ampliar la generación limpia para mejorar los servicios y atender la futura demanda de electrificación y actividades digitales. La comparación con el récord, no obstante, no permite determinar por sí sola si hubo crecimiento respecto a 2022.
Sugerencias
Para aumentar la electricidad baja en carbono, Vanuatu debería priorizar la expansión solar, aprovechando la experiencia de sus instalaciones existentes, junto con almacenamiento, redes locales y formación técnica. Australia, una referencia regional, genera unos 58 TWh solares, mientras que otras regiones insulares, como Japón y Taiwán, producen aproximadamente 105 y 18 TWh solares, respectivamente. Sus experiencias pueden orientar programas de autoconsumo y despliegue solar adaptados a Vanuatu, aunque sus volúmenes absolutos no sean objetivos comparables. También conviene estudiar la energía eólica en emplazamientos adecuados y considerar la opción nuclear a largo plazo mediante cooperación internacional y una evaluación de tecnologías ajustadas a las necesidades nacionales. Francia, con unos 376 TWh nucleares, ofrece una referencia sobre el papel de esta fuente limpia en un suministro abundante y bajo en carbono. Ampliar estas fuentes permitiría reducir la dependencia de combustibles fósiles y sus efectos sobre el clima y la calidad del aire.
Historia
La historia disponible muestra cambios registrados como cero TWh para la energía eólica entre 2013 y 2016, y nuevamente entre 2019 y 2020. Para la energía hidroeléctrica y solar, todos los cambios enumerados entre 2018 y 2023 también figuran como cero. Estas cifras deben interpretarse con cautela: en un sistema eléctrico pequeño como el de Vanuatu, expresar las variaciones en TWh con tan poca precisión puede ocultar cambios relevantes. Por tanto, no demuestran que estas tecnologías no generaran electricidad ni que permanecieran completamente estancadas. La caída de la generación limpia por persona desde el récord de 2019 sí subraya la necesidad de impulsar una nueva etapa de expansión, especialmente solar.













