Electricidad en San Pedro y Miquelón en 2022
En el año 2022, el consumo de electricidad en San Pedro y Miquelón dependía completamente de combustibles fósiles, alcanzando el 100% de la generación eléctrica. Esto significa que la región no está utilizando fuentes de energía limpia o baja en carbono, como la energía solar, nuclear o eólica, en su producción eléctrica. Este enfoque hacia los combustibles fósiles no solo contribuye al cambio climático, sino que también afecta la calidad del aire y la salud pública debido a la contaminación. Dado el contexto global de transición hacia energías más limpias y sustentables, la situación actual de San Pedro y Miquelón resulta preocupante.
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¿Está creciendo la electricidad en San Pedro y Miquelón?
En cuanto al crecimiento del consumo eléctrico, San Pedro y Miquelón registró un leve aumento en 2022 con un consumo de 8735 kWh por persona, superando al récord anterior de 8685 kWh por persona del 2021. Este incremento de 50 kWh/persona, aunque pequeño, indica un crecimiento del consumo, lo cual es positivo. Sin embargo, no se ha observado ningún cambio en la generación de electricidad baja en carbono, que sigue siendo de 0 kWh/persona, manteniéndose en niveles históricos desde el año 2000. La falta de progreso en la adopción de tecnologías limpias en la generación eléctrica es un motivo de preocupación, especialmente ante el creciente consumo que debería corresponderse con fuentes más sostenibles para enfrentar los retos del cambio climático.
Sugerencias
Para aumentar la generación de electricidad baja en carbono, San Pedro y Miquelón podría aprender de regiones exitosas como Francia y Eslovaquia, donde la energía nuclear representa un contundente 67% y 66% de su generación eléctrica, respectivamente. La introducción de energía nuclear en combinación con energía solar, inspirándose en estados como California, donde la energía solar alcanza el 31%, podría ser una estrategia viable para diversificar y descarbonizar su mix energético. Estas soluciones ofrecen un camino hacia un futuro más sostenible, aprovechando tecnologías ya probadas que podrían implementarse en San Pedro y Miquelón, reduciendo así la dependencia de combustibles fósiles y apostando por un desarrollo energético más limpio y seguro.








