Paraguay alcanzó un logro destacado en 2023: el 100% de su electricidad procedió de fuentes bajas en carbono, sin participación de los combustibles fósiles. La energía hidroeléctrica aportó aproximadamente el 99,5%, por lo que fue, con enorme diferencia, la principal fuente de electricidad limpia del país. Además, Paraguay es un importante exportador neto de electricidad, lo que ayuda a las regiones vecinas a reducir sus emisiones. El siguiente desafío es electrificar el transporte, la calefacción y la industria, una transformación que exigirá mucha más electricidad limpia.
¿Está creciendo la electricidad en Paraguay?
Los datos por habitante muestran que Paraguay sigue muy por debajo de sus máximos históricos, aunque esta comparación no permite determinar si hubo crecimiento respecto al año inmediatamente anterior. En 2023, el consumo eléctrico fue de unos 6.460 kWh por persona, frente al récord de aproximadamente 10.610 kWh de 1997: una diferencia de unos 4.150 kWh, equivalente a una caída cercana al 39%. La generación eléctrica baja en carbono también se situó en unos 6.460 kWh por persona, alrededor de 4.140 kWh por debajo de su récord de 1997. Este retroceso respecto a los máximos resulta preocupante ante la necesidad de aumentar la disponibilidad de electricidad para la electrificación y nuevas demandas, como la inteligencia artificial.
Sugerencias
Para aumentar su generación eléctrica baja en carbono, Paraguay puede combinar la modernización y ampliación de su capacidad hidroeléctrica con un despliegue decidido de energía solar, tanto en grandes instalaciones como en tejados de hogares, comercios e industrias. Las inversiones en redes y almacenamiento ayudarían a aprovechar esta nueva generación y a abastecer una demanda creciente. También conviene estudiar la incorporación de energía nuclear como opción complementaria de suministro limpio y continuo a largo plazo, mediante una planificación que contemple las necesidades del sistema, la formación de profesionales y la cooperación internacional.
Historia
La historia de la electricidad baja en carbono de Paraguay está marcada por grandes expansiones hidroeléctricas y posteriores fluctuaciones. En los años ochenta, los aumentos registrados en 1985, 1986, 1987 y 1989 sumaron cerca de 22 TWh; durante los noventa, los incrementos señalados para 1990, 1993, 1994, 1995 y 1997 añadieron otros 24 TWh. En 2001 se produjo una caída de unos 8 TWh, seguida de recuperaciones de aproximadamente 3 y 4 TWh en 2002 y 2003. Durante la década de 2010 alternaron avances y retrocesos: hubo aumentos de casi 4 TWh en 2011 y 8 TWh en 2016, pero caídas de unos 5 TWh en 2014, 4 TWh en 2017 y casi 10 TWh en 2019. Los descensos continuaron en 2020 y 2021, con unos 3 y 6 TWh menos, respectivamente, antes de una recuperación de alrededor de 3 TWh en 2022. Esta trayectoria refuerza la importancia de recuperar un crecimiento sostenido y diversificar la generación limpia con nuevas aportaciones solares y, potencialmente, nucleares.









