En 2022, el consumo de electricidad en Kiribati fue de unos **307 kWh por persona**, frente al promedio mundial de **3794 kWh por persona**: apenas un 8 % de esa referencia. La generación de electricidad baja en carbono alcanzó unos 77 kWh por persona, equivalentes aproximadamente a una cuarta parte del consumo total. Los datos no desglosan los 230 kWh restantes por fuente, por lo que no permiten atribuirlos con certeza a combustibles fósiles. Esta distinción importa: la electricidad limpia permite aumentar el suministro sin las emisiones que contribuyen al cambio climático y la contaminación atmosférica asociadas a los combustibles fósiles. Una disponibilidad eléctrica tan reducida puede limitar la refrigeración, los servicios sanitarios, la educación, la desalinización y el desarrollo económico.
¿Está creciendo la electricidad en Kiribati?
Los últimos datos **no muestran un crecimiento respecto al récord de 2019**. El consumo eléctrico por persona pasó de 323 kWh en aquel año a 307 kWh en 2022, una reducción de 16 kWh, cercana al 5 %. La generación baja en carbono por persona también quedó por debajo de su máximo: descendió de 81 a 77 kWh, aproximadamente otro 5 %. Estos retrocesos son preocupantes ante la necesidad de ampliar el acceso a la electricidad y cubrir la demanda futura de electrificación y servicios digitales. No obstante, estas cifras por habitante no bastan para determinar cómo evolucionó la generación total del país.
Sugerencias
Kiribati debería priorizar la **expansión de la electricidad solar**, que ya forma parte de su suministro limpio, mediante instalaciones en tejados, proyectos comunitarios y sistemas con almacenamiento. Australia, una referencia regional, genera unos 57 TWh de electricidad solar; Japón, como referencia insular, unos 105 TWh. Sus experiencias pueden orientar el despliegue y la integración de esta tecnología, aunque sus sistemas eléctricos son mucho mayores. También conviene evaluar la energía eólica donde las condiciones locales sean adecuadas: Australia genera unos 43 TWh con esta fuente. La electricidad nuclear merece consideración en la planificación a largo plazo y la cooperación tecnológica; Francia, con unos 379 TWh nucleares, demuestra su capacidad para aportar grandes cantidades de electricidad baja en carbono. Para Kiribati, cualquier opción nuclear debería evaluarse según la escala de su demanda, mientras la expansión solar ofrece una vía inmediata para aumentar el suministro limpio.
Historia
Entre **2019 y 2022**, los datos históricos registran cambios anuales de **0 TWh en la generación solar** en cada uno de los cuatro años. A la precisión presentada, no se observa una expansión de esta fuente durante ese período; tampoco aparecen otras tecnologías bajas en carbono en la serie facilitada. Como el sistema eléctrico de Kiribati es pequeño, los valores redondeados a cero podrían ocultar variaciones menores y no significan que la generación solar fuera inexistente. El balance apunta, por tanto, a una falta de crecimiento visible que debería dar paso a una ampliación sostenida de la electricidad limpia.
















