En Nicaragua, la electricidad en 2023 muestra una interesante mezcla de fuentes de energía. Más de la mitad, alrededor del 51%, de la electricidad proviene de fuentes bajas en carbono, que son más amigables con el medio ambiente. Estas fuentes incluyen biocombustibles, fuentes geotérmicas, hidroeléctrica y energía eólica. La energía proveniente de combustibles fósiles, como el petróleo y el gas, constituye poco más de una cuarta parte de la electricidad generada. Además, cerca de una quinta parte de la electricidad es importada de otros países, lo que demuestra una dependencia considerable de recursos externos.
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¿Está creciendo la electricidad en Nicaragua?
Al observar el crecimiento de la electricidad en Nicaragua, hay un ligero avance en el consumo total por persona. En 2023, cada persona consumió aproximadamente 806 kWh, un pequeño aumento respecto a 2022, cuando el consumo era de 799 kWh por persona. Sin embargo, es preocupante notar que la generación de electricidad baja en carbono ha disminuido en comparación con un récord previo de 438 kWh por persona en 2021, cayendo a 413 kWh por persona en 2023. Esta caída es decepcionante, ya que el avance hacia un futuro más limpio debería ser una prioridad, y un retroceso no es lo que se desea.
Sugerencias
Para aumentar la generación de electricidad baja en carbono en Nicaragua, sería beneficioso expandir la energía eólica, dada su ya significativa contribución actual. Nicaragua también podría tomar inspiración de otros países que han implementado con éxito la energía solar y nuclear. Dinamarca, por ejemplo, genera un impresionante 58% de su electricidad a partir de energía eólica, destacando el potencial que tiene el viento. Asimismo, regiones como Nevada demuestran cómo la energía solar contribuye eficazmente con un 33% de su electricidad. Adoptar y adaptarse a estas prácticas podría reforzar la capacidad de Nicaragua para generar energía baja en carbono, contribuyendo a un ambiente más saludable y sustentable.
Historia
Un vistazo a la historia de la electricidad baja en carbono de Nicaragua muestra un desarrollo fluctuante. Durante las últimas décadas del siglo XX y principios del XXI, se dieron altibajos en la generación de energía hidroeléctrica, con aumentos y disminuciones cada pocos años. En los años 2012 y 2013, la energía geotérmica y la eólica comenzaron a mostrar incrementos significativos. Aunque ha habido algunas fluctuaciones, como la disminución en energía eólica en 2016 y 2020, el país ha continuado avanzando en su infraestructura de energía limpia, con aumentos en biocombustibles en 2019 y 2021. Nicaragua, al observar estos patrones históricos, tiene el potencial para mejorar y estabilizar su capacidad de generación de electricidad baja en carbono, ayudando a cumplir objetivos de desarrollo sostenible.








