En 2023, el consumo de electricidad en Papúa Nueva Guinea se caracteriza por una dependencia predominante de fuentes de energía de combustibles fósiles, que representan más de tres cuartas partes (76.32%) del total. Las fuentes de baja en carbono, si bien presentes, ocupan una fracción menor del panorama energético del país, con un 23.68%. Dentro de esta categoría, la energía hidroeléctrica es la más importante, contribuyendo con un poco más de una quinta parte (21.14%) del total de la electricidad. La energía geotérmica aporta una pequeña fracción, alrededor del 2%. Este equilibrio indica una oportunidad crítica para que Papúa Nueva Guinea acreciente su dependencia de fuentes de energía limpia frente a los combustibles fósiles, no solo por los beneficios ambientales, sino también para fomentar la seguridad energética en el contexto de la urgente transición energética global.
¿Está creciendo la electricidad en Papúa Nueva Guinea?
La tendencia reciente en Papúa Nueva Guinea muestra una disminución en el consumo de electricidad per cápita. En 2023, el consumo total de electricidad fue de 455 kWh por persona, lo que representa una disminución de 99 kWh en comparación con el período máximo registrado en 2004 (555 kWh/persona). Esta disminución es aún más evidente en la generación de electricidad de baja en carbono, que también mostró un descenso notable desde su último pico en 1995 de 194 kWh por persona, cayendo a 108 kWh por persona. Estas cifras son preocupantes ya que indican un retroceso en el desarrollo energético del país, complicando el enfrentamiento al crecimiento de la demanda de electricidad en el futuro cercano.
Sugerencias
Para incrementar la generación de electricidad de baja en carbono, Papúa Nueva Guinea debería considerar adoptar estrategias inspiradas en regiones exitosas. La energía solar se ha establecido como una opción viable en muchos lugares, con California y Líbano generando más del 30% de su electricidad a través de la solar. Asimismo, la energía nuclear, ampliamente utilizada en Francia, Eslovaquia y muchos estados de EE. UU., también podría ser una alternativa para proporcionar una base de generación limpia y estable. Ambas fuentes de energía son cruciales para reemplazar la dependencia insostenible en combustibles fósiles y proteger al país de los efectos negativos del cambio climático.
Historia
Observando la historia de generación de electricidad de baja en carbono en Papúa Nueva Guinea, se puede notar una serie de altibajos en la energía hidroeléctrica a lo largo de los años. Durante la década de 1980 y 1990, se vieron cambios menores pero frecuentes en la producción hidroeléctrica. En 2003, la generación geotérmica comenzó a contribuir modestamente, con aumentos en 2005 y 2007. La última década ha sido testigo de fluctuaciones en la utilización de ambas fuentes, lo que subraya la necesidad crítica de un enfoque más estructurado y comprometido para maximizar la explotación de energía limpia.
















