Electricidad en Siria en 2022
En 2022, el consumo de electricidad de Siria dependía casi por completo de los combustibles fósiles, que representaban alrededor del 96 % del total. El gas, incluido en ese grupo, aportaba aproximadamente el 38 %. En contraste, la electricidad baja en carbono apenas suponía algo más del 4 %, procedente principalmente de la energía hidroeléctrica, con cerca del 4 % del total. Esta marcada dependencia fósil deja un amplio margen para aumentar la generación limpia y reducir las emisiones que contribuyen al cambio climático y la contaminación del aire.
¿Está creciendo la electricidad en Siria?
Los datos por habitante muestran un fuerte retroceso, no un crecimiento, respecto a los máximos históricos. En 2022, el consumo eléctrico fue de unos 890 kWh por persona, frente a los aproximadamente 2.060 kWh de 2010: una caída de 1.170 kWh, equivalente a cerca del 57 %. El deterioro de la generación baja en carbono fue todavía mayor: alcanzó solo 39 kWh por persona, frente al récord de 322 kWh de 1984, una reducción de 283 kWh, o casi el 88 %. Es una evolución preocupante: Siria necesita recuperar y ampliar el suministro eléctrico, especialmente el limpio, para atender las necesidades actuales y la futura electrificación.
Sugerencias
Para aumentar la generación baja en carbono, Siria debería impulsar especialmente la electricidad solar y considerar el desarrollo de la nuclear, junto con proyectos eólicos en lugares adecuados. Sus vecinos ofrecen referencias útiles: el Líbano obtiene alrededor del 31 % de su electricidad de la solar y Jordania, un 15 %. Estos ejemplos cercanos pueden orientar el despliegue de instalaciones solares tanto en tejados como a gran escala, acompañado de mejoras en las redes y almacenamiento. En electricidad nuclear, los Emiratos Árabes Unidos alcanzan un 20 % y Armenia casi un 30 %, mientras que Francia demuestra que esta fuente puede aportar aproximadamente dos tercios de la generación eléctrica. Para la eólica, Siria puede estudiar la experiencia de Turquía, con un 12 %, y de Marruecos, con un 20 %. Combinar estas fuentes permitiría ampliar el suministro limpio y desplazar generación fósil.
Historia
La historia presentada de la electricidad baja en carbono en Siria está dominada por las fluctuaciones hidroeléctricas. A principios de los años ochenta hubo aumentos de 0,3 TWh en 1982 y 0,5 TWh en 1984, seguidos de una caída de 0,5 TWh en 1986. A comienzos de los años 2000 alternaron avances y retrocesos: tras aumentos en 2000 y 2001, la generación cayó 1 TWh en 2002, pero se recuperó entre 2003 y 2005, destacando el incremento de 1,4 TWh en 2004. Entre 2006 y 2009 se encadenaron descensos que sumaron 2,5 TWh. Los repuntes de 0,7 TWh tanto en 2010 como en 2011 no consolidaron una recuperación: las caídas registradas entre 2013 y 2015 culminaron con una pérdida especialmente pronunciada de 1,9 TWh en 2015. El aumento de 0,5 TWh en 2016 fue seguido por otro retroceso de 0,2 TWh en 2017, lo que refuerza la necesidad de ampliar y diversificar la generación limpia.













