En Malasia, entre octubre de 2024 y septiembre de 2025, el consumo eléctrico se ha apoyado en gran medida en combustibles fósiles y fuentes de baja en carbono. Más de tres cuartos de la electricidad proviene de fuentes de combustibles fósiles, con el carbón liderando con un poco menos de la mitad de la participación total y el gas contribuyendo con casi un tercio. En cuanto a las fuentes de energía baja en carbono, se produce más de una quinta parte de la electricidad, siendo la energía hidroeléctrica la principal fuente, que representa más de la mitad de esta categoría. Le siguen los biocombustibles y la energía solar, aunque en menor medida, con cifras cercanas al 2.5% y 1.8%, respectivamente. Este panorama muestra una dependencia significativa de los combustibles fósiles y una necesidad urgente de cambiar hacia fuentes de energía más limpias.
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¿Está creciendo la electricidad en Malasia?
El panorama del crecimiento del consumo eléctrico en Malasia presenta signos contradictorios. A pesar de un ligero descenso de 20 kWh por persona en el consumo total de electricidad en comparación con el récord del año 2024, que fue de 5224 kWh por persona, se observa un avance alentador en la producción de electricidad de baja en carbono. Esta producción ha alcanzado un récord más alto este año con 1184 kWh por persona, aumentando en 22 kWh por persona respecto al mismo hito del año anterior. Aunque el consumo total ha decrecido levemente, el incremento en la dependencia de fuentes limpias es una señal positiva que subraya la importancia de continuar este camino para sustituir gradualmente la energía fósil.
Sugerencias
Para impulsar el crecimiento en la generación de electricidad baja en carbono, Malasia puede beneficiarse al emular las estrategias de regiones exitosas. La adopción de la energía solar deben incrementarse significativamente, tomando ejemplo de países como Chile o Líbano, que obtienen entre 24% y 31% de su electricidad a partir del sol. Al mismo tiempo, es crucial considerar la expansión de la energía nuclear, observando modelos como Francia y Eslovaquia, donde la energía nuclear proporciona más de la mitad del suministro eléctrico. Estas naciones demuestran cómo una combinación equilibrada de energía solar y nuclear puede reducir eficazmente las emisiones de carbono y satisfacer la demanda de electricidad de manera sostenible en el tiempo.
Historia
En los últimos 30 años, la historia de la electricidad baja en carbono en Malasia ha experimentado diversos cambios, especialmente en la energía hidroeléctrica. En los años 80 y 90, se vieron incrementos moderados, aunque también hubo algunos descensos notables en 1990 y 1996. Sin embargo, desde principios del 2000, se observaron variaciones significativas, destacando el mayor incremento en 2017 con 6.6 TWh de aumento. Durante la década de 2020, la generación hidroeléctrica continuó su tendencia positiva con excepciones como en 2020, pero 2021 marcó un retorno al crecimiento. Este historial resalta la volatilidad y la oportunidad de estabilidad mediante la integración de otras fuentes de energía baja en carbono, principalmente la nuclear y la solar, para mejorar la seguridad energética y reducir la dependencia de ciclos hídricos irregulares.