Electricidad en Irak en 2023
En el año 2023, la estructura de consumo eléctrico en Irak está dominada casi en su totalidad por la energía de combustibles fósiles, que representa más de 96% del total. De este segmento, el gas natural es el principal componente, constituyendo más de la mitad del consumo energético. Las energías bajas en carbono, sin embargo, representan un porcentaje ínfimo de tan solo un poco más del 1%. Las importaciones netas de electricidad suman apenas el 2% del total. Esta dependencia casi total de los combustibles fósiles sugiere una necesidad urgente de diversificar las fuentes de energía del país hacia opciones más limpias como la nuclear y la solar, para mejorar la sostenibilidad ambiental y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.
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¿Está creciendo la electricidad en Irak?
En cuanto al crecimiento del consumo eléctrico en Irak, los datos muestran una tendencia positiva. En 2023, el consumo total alcanzó los 3404 kWh por persona, superando el récord anterior de 2022, que fue de 3118 kWh por persona. Este aumento de 286 kWh por persona refleja un crecimiento en el uso de electricidad que es esperanzador para el desarrollo del país. Sin embargo, es desalentador ver que, a pesar del crecimiento general, la generación de electricidad baja en carbono ha disminuido, situándose en 39 kWh por persona, muy por debajo del récord de 213 kWh por persona establecido en 2006. Es crucial revertir esta tendencia y fomentar un crecimiento más significativo en la producción de electricidad limpia.
Sugerencias
Para aumentar la generación de electricidad baja en carbono, Irak podría mirar ejemplos exitosos de otras regiones que han implementado con éxito energía nuclear y solar. Francia y Eslovaquia, por ejemplo, generan más del 65% de su electricidad a partir de energía nuclear, y podrían servir como inspiración para Irak en el desarrollo de esta fuente. Además, estados como Nevada en Estados Unidos y países como Chile y Líbano, que generan entre un 30% y un 24% de su electricidad con energía solar, demuestran el potencial que esta tiene para contribuir significativamente a un mix energético más limpio. La implementación de una infraestructura adecuada para estos tipos de energía no solo promovería la sostenibilidad en Irak, sino también reduciría la dependencia de los combustibles fósiles.
Historia
La historia del uso de electricidad baja en carbono en Irak ha sido bastante variable, con cambios significativos en la producción de energía hidroeléctrica a lo largo de las décadas. En 1990, hubo un leve aumento, seguido de una notoria reducción en 1991. A mediados de la década de 2000, se registraron algunos picos, en 2005, por ejemplo, con un aumento de 5.5 TWh. Sin embargo, esta situación fluctúa con descensos recurrentes, como las reducciones en 2008 y 2011. En los últimos años, la generación hidroeléctrica ha continuado disminuyendo, con una caída continua desde 2019. Es evidente que Irak necesita una estrategia coherente para revitalizar y expandir su capacidad de generar energía baja en carbono, mejorando la fiabilidad y la resiliencia de su sistema energético para un futuro más sostenible.