Electricidad en Irak en 2023
En el año 2023, el panorama del consumo de electricidad en Irak muestra una dependencia abrumadora de los combustibles fósiles, que representan más del 95% de la generación total. De estos, el gas natural domina con casi un 57%. Las importaciones netas contribuyen con un modesto 2%, y la generación de energía baja en carbono, desafortunadamente, es mínima, representando apenas un poco más del 1%. Esta falta de diversidad en las fuentes de energía genera cierta vulnerabilidad energética y limita los esfuerzos por reducir las emisiones de carbono y otros contaminantes que perjudican el medio ambiente y la salud humana.
Las fuentes de datos utilizadas en esta página incluyen EIA, Ember y IEA. Más sobre fuentes de datos →
¿Está creciendo la electricidad en Irak?
El consumo de electricidad per cápita en Irak está experimentando un crecimiento. En el 2023, el consumo alcanzó los 3404 kWh por persona, lo que representa un aumento de 286 kWh en comparación con el récord del año anterior, 2022, que era de 3118 kWh por persona. Sin embargo, en cuanto a la generación de electricidad baja en carbono, Irak ha tenido un notable retroceso desde su punto más alto en 2006 con 213 kWh por persona, cayendo estrepitosamente a apenas 39 kWh por persona en 2023. Este declive es preocupante y sugiere una urgente necesidad de adoptar políticas que impulsen la generación de electricidad limpia.
Sugerencias
Para incrementar la generación de electricidad baja en carbono, Irak puede aprender de regiones que han tenido éxito en implementar energías limpias. Francia y Eslovaquia son ejemplos destacados en el uso de energía nuclear, obteniendo más del 65% de su electricidad de esta fuente, mientras que Iowa y Dakota del Sur han logrado generar más del 55% de su electricidad mediante la energía eólica. Además, países como Líbano y Nevada han alcanzado cerca de un tercio de su generación eléctrica a partir de energía solar. Estos casos podrían servir de inspiración para desarrollar tanto la energía nuclear como la solar en Irak, permitiéndoles diversificar su matriz energética y reducir la dependencia de combustibles fósiles, beneficiando tanto al medio ambiente como a la economía.
Historia
La historia de la generación de electricidad baja en carbono en Irak refleja una serie de cambios, particularmente en el ámbito de la energía hidroeléctrica. A finales del siglo XX, en 1990, se registró un incremento notable de 2 TWh en la generación hidroeléctrica, seguido de un declive en 1991. Desde 2005 hasta 2023, la capacidad hidroeléctrica ha experimentado periodos de crecimiento y declive, sin establecer una tendencia clara de expansión sostenida. En el 2019, se logró una leve adición de energía solar al mix energético, pero desde entonces no se han registrado progresos significativos. Esta historia refleja un ciclo de altibajos, subrayando la necesidad de inversiones estratégicas y políticas que transformen el panorama energético hacia fuentes más limpias y sostenibles.