En 2022, alrededor del 71% de la electricidad consumida en Guayana Francesa fue baja en carbono, mientras que los combustibles fósiles aportaron casi el 29%. La energía hidroeléctrica dominó el suministro, con aproximadamente el 61% del total; la solar y los biocombustibles contribuyeron con cerca del 5% cada uno. Así, más de dos tercios de la electricidad procedieron de fuentes limpias, aunque los combustibles fósiles todavía tuvieron un peso considerable, asociado a emisiones que contribuyen al cambio climático y a la contaminación del aire.
¿Está creciendo la electricidad en Guayana Francesa?
Las cifras por habitante no muestran un crecimiento respecto a los máximos históricos. En 2022, el consumo eléctrico fue de unos 3.300 kWh por persona, frente a casi 3.700 kWh en 2012: aproximadamente 380 kWh menos, una caída del 10%. La generación eléctrica baja en carbono alcanzó unos 2.350 kWh por persona, alrededor de 260 kWh por debajo del récord de 2006, también un descenso cercano al 10%. Este retroceso resulta preocupante ante las futuras necesidades de electrificación y el crecimiento de la inteligencia artificial. No obstante, estos datos por habitante no permiten determinar por sí solos cómo evolucionó el consumo total del territorio ni si hubo crecimiento en el último año.
Sugerencias
Para aumentar la generación eléctrica baja en carbono, Guayana Francesa debería impulsar especialmente la solar y considerar opciones nucleares adecuadas a sus necesidades, aprovechando su vínculo con Francia. Allí, la nuclear aporta el 67% de la electricidad, un ejemplo de su capacidad para sostener un suministro ampliamente limpio. En solar, puede estudiar experiencias de regiones tropicales como el estado estadounidense de Hawái, donde esta fuente representa el 23% de la electricidad, y de lugares latinoamericanos como El Salvador, con un 17%, y Chile, con un 24%. Estas referencias ofrecen lecciones sobre políticas e infraestructura para ampliar la generación solar, aunque sus porcentajes no constituyen objetivos directamente trasladables. También conviene evaluar el potencial eólico local, tomando como referencia a Uruguay, donde la energía eólica aporta aproximadamente un tercio de la electricidad.
Historia
La historia disponible muestra una generación hidroeléctrica fluctuante, sin una expansión sostenida. En los años 2000, hubo aumentos de 0,1 TWh en 2004 y 2006, pero descensos de igual magnitud en 2003 y 2007, además de una caída de 0,2 TWh en 2009; en 2001, 2005 y 2008 no se registraron cambios. Durante la década de 2010, los aumentos de 0,1 TWh en 2010, 2012 y 2017 alternaron con disminuciones equivalentes en 2013, 2016 y 2019, mientras que 2014 y 2018 permanecieron estables. En 2020 tampoco hubo variación hidroeléctrica, y en 2021 se produjo una recuperación de 0,1 TWh. Los registros de solar en 2011 y de biocombustibles en 2021 muestran cambios de 0 TWh, no ausencia de generación. En conjunto, esta trayectoria refuerza la necesidad de ampliar de forma sostenida la electricidad limpia.











